Un líder pone la dirección, da la guía y motiva a las personas para lograr
los objetivos y las metas trazadas.
Ser líder significa acompañar al equipo, favoreciendo el crecimiento de
cada uno de sus integrantes. También significa guiar, orientar y dirigir una
organización. El líder debe conducir las actividades, ordenar y organizar su
funcionamiento y representarla ante otras instituciones.
Diferentes autores hacen hincapié en el concepto de Inteligencia
Emocional, consistente en un conjunto de habilidades para reconocer,
comprender y usar la información emocional sobre uno mismo y los otros, con
el fin de guiar a un rendimiento eficaz o superior (Goleman, 2002).
Los principales rasgos que se han identificado en los líderes, podrían
agruparse en cuatro dimensiones: 1) Conciencia de uno mismo, 2) Autogestión,
3) Conciencia social y 4) Gestión de relaciones. (Petrides, K.V. & Furnham, A.
(2003:309 y sgtes.). Analicemos brevemente cada una de ellas:
1) Conciencia de uno mismo: los líderes son personas sinceras y auténticas,
capaces de hablar de sus emociones y de expresar con convicción la visión
que les guía. A menudo ven la imagen global de una determinada situación
compleja e intuyen el curso de acción más adecuado.
Los líderes reconocen sus fortalezas y debilidades, por ello admiten de buen
grado la crítica y el feedback constructivo. La confianza en ellos mismos les
determina como personas con fuerte sensación de presencia y de seguridad,
ayudándoles a destacar en el seno del grupo.
2) Autogestión: uno de los rasgos distintivos de los líderes es el autocontrol que
les proporciona la serenidad y lucidez necesaria para afrontar situaciones
críticas. Son personas transparentes; así la expresión sincera de sus propios
sentimientos, creencias y acciones posibilitan su integridad. Inspiran confianza
y credibilidad.
Son personas flexibles para afrontar nuevos retos, adaptándose con rapidez a
los cambios. Pragmáticos que no tienen problema alguno en ponerse objetivos
difíciles y mensurables. Capaces de calcular los riesgos para que sus objetivos
sean alcanzables y merezcan la pena. Los líderes poseen un alto sentido de la
eficacia, no esperan que las oportunidades se les presenten sino que las
aprovechan o las crean.
Destaca de su personalidad el optimismo con el cual son capaces de afrontar
las circunstancias adversas, considerándolas más como una oportunidad o un
contratiempo que como una amenaza.
3) Conciencia social: los líderes empáticos son capaces de conectar con las
personas y sus emociones. Saben escuchar con atención y comprender la
perspectiva de los demás. Además, poseen una agudizada conciencia social
capaz de detectar las relaciones de poder y de comprender los vínculos
sociales que subyacen y configuran la organización.
Entre sus cometidos está el saber generar el idóneo clima social para
establecer una buena relación, con el cliente o el consumidor, garantizando la
satisfacción del mismo.
4) Gestión de relaciones: los líderes inspiran a otros miembros y saben
movilizar a sus empleados en torno a un objetivo compartido. Su poder de
influencia va desde la capacidad de adaptarse a cada interlocutor hasta saber
rodearse de personas que crean redes de apoyo para llevar a la práctica una
determinada iniciativa. Todo ello mostrando un interés por los subordinados y
comprendiendo sus objetivos, fortalezas y debilidades. Facilitando el feedback
oportuno y constructivo, con el fin de buscar el desarrollo personal de los
demás.
Para concluir este punto señalaremos algunas de las habilidades de los
líderes:
- Son buenos gestores del cambio, capaces de reconocer la necesidad del mismo.
- Son expertos en resolver conflictos para sacar partido de todas las situaciones.
- Comprenden los diferentes puntos de vista y saben el modo de articular un ideal común que todos puedan suscribir.
- Trabajan en equipo generando una atmósfera de colaboración amistosa, de respeto, utilidad y cooperación.
- Facilitan la democracia y la participación del grupo.
- Son buenos constructores de equipos, que se dan cuenta de lo que interesa a las personas y buscan formas eficientes de organizarse.
FUENTE:



en conclusión a partir de resultados de investigaciones sobre Inteligencia Emocional y su relación estrecha con el liderazgo, Goleman y otros autores, impulsan la teoría en la que se establece que los grandes líderes son personas que saben manejar las emociones (las propias y las de los otros), en una dirección positiva, de forma que movilizan lo mejor de cada persona. La clave del liderazgo se asienta en las competencias de inteligencia emocional, es decir, en el modo en que el líder gestiona la relación consigo mismo y con los demás.
ResponderBorrarGracias por compartir este articulo con nosotros y explicarlo de manera más detallada los conceptos.
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