Los estilos de liderazgo representan los principios, las técnicas y las
actitudes, en la práctica, de los líderes. Los estilos varían según la motivación,
el poder o la orientación que tenga el líder hacia la tarea o las personas. No
obstante, actualmente se le da más importancia a la identificación del
comportamiento del líder y a sus habilidades (Mitzberg, 1980), en lugar de
subrayar las cualidades personales.
El liderazgo adopta dos formas según la formalidad en sus elecciones; 1)
Liderazgo formal, que es el ejercido por las personas nombradas o elegidas
para ocupar puestos de autoridad dentro de la organización. 2) Liderazgo
informal, es aquel en el que las personas llegan a tener influencia debido a que
poseen habilidades especiales que satisfacen las necesidades de recursos de
otros.
En nuestro caso es claramente un liderazgo formal ejercido por jefes y
encargados nombrados y seleccionados para ocupar ese puesto.
Por su parte, el autor John Schermerhorn (2011) agrupa el liderazgo
acorde a tres perspectivas; 1) Perspectivas de la teoría de rasgos: supone que
hay rasgos que tienen un rol central en la diferenciación entre personas que
son líderes y las que no lo son. Así estudios más recientes, identifican
diferentes cualidades que poseen los líderes como la tolerancia al estrés,
motivación por el poder, madurez emocional, autoconfianza e integridad, entre
otros. 2) Perspectiva situacional o contingentes: reconocen que los rasgos y
conductas del líder pueden actuar conjuntamente con las contingencias
situacionales. De acuerdo a la situación en la que el líder se desenvuelva, necesitará tener más marcado cierto rasgo o conducta. 3) Las nuevas
perspectivas del liderazgo desarrolladas por Bernad Bass (1990) se centran en
el liderazgo transformacional y en el liderazgo transaccional (desarrolladas
posteriormente).
Uno de los estilos de liderazgo más clásicos es el considerado por el
autor Koontz (1995), que divide los enfoques en base a la forma con que es
utilizada la autoridad por los líderes de la organización. Así se adopta la
siguiente tipología de liderazgo:
El Estilo coercitivo: aquel que puede llegar a lograr grandes resultados
en un momento de crisis dentro de una empresa. A pesar de ello, es un estilo
poco exitoso si prevalece. Al señalar siempre al culpable, le convierten en un
líder que rompe la comunicación con sus mandos directos y con el resto de la
organización. Lo que provoca salidas continuas de personal y falta de lealtad.
De todos los estilos de liderazgo éste es el menos efectivo dentro de la
institución. Consecuentemente, es el típico líder que mata las nuevas ideas,
rompe la flexibilidad y hace que el sentido de responsabilidad se evapore.
Recordemos, que a las personas no les basta la recompensa en
dinero también buscan estar satisfechos con el trabajo desarrollado. Este
estilo solo puede ser utilizado por poco tiempo y en una verdadera
emergencia como puede ser un terremoto, un incendio o con un empleado
verdaderamente problemático. Este estilo no puede usarse fuera de una
situación crítica, ya que el impacto que tiene es de escasa sensibilidad moral
hacia los sentimientos de los demás.
Estilo autocrático: los líderes autocráticos, por lo general, imponen sus
ideas, su visión del mundo y su percepción de la realidad, aunque el resto de
los miembros no la entiendan o la compartan. A este líder le interesa el
resultado, y es quien mejor toma decisiones bajo presión y asume
responsabilidades ante las dudas de los demás. Busca la obediencia de sus
seguidores. Él toma las decisiones. Él determina las normas y la política a
seguir. Este proceso de toma de decisiones es adecuado en situaciones que
requieren rapidez. Es altamente eficaz cuando se trata de dirigir personas
dependientes o aquellas otras que prefieren no tener participación alguna y
eludir toda la responsabilidad en la toma de decisiones. Como posteriormente
analizaremos, éste es, con ciertas matizaciones, el estilo de liderazgo reflejado
en la empresa, aunque no es el único, quizás es el más significativo.
Estilo democrático: el líder actúa como moderador. Saca ideas y
sugerencias del grupo donde las discusiones y consultas son elementos
indispensables. La técnica del liderazgo democrático se concentra mucho más
en los miembros que los otros dos estilos. Así, cada miembro individual
participa en el proceso de acción y decisión. En muchas ocasiones, este tipo de
liderazgo favorece la creatividad y la satisfacción propia de cada miembro.
Obviamente no es el estilo más recomendado para nuestra organización,
aunque existe algún contexto donde queda reflejado como es el área de
marketing.
Este liderazgo se caracteriza por descentralizar la autoridad. Las
soluciones surgen de las consultas y de la participación de los seguidores, el
líder y el grupo.
FUENTE:


Este liderazgo nos permite consultar la opinión de todos, el debate, la discusión y, por supuesto, la votación. Generalmente, el líder inspira confianza y seguridad, pero a menudo es criticado por lo que consideran su “falta de carácter” y lentitud para la toma de decisiones. En ocasiones, las circunstancias y las personas lo llevan a tomar decisiones que lo alejan de sus objetivos.
ResponderBorrarMe parece mas importantes los líderes autocráticos, por lo general, imponen sus ideas, su visión del mundo y su percepción de la realidad, aunque el resto de los miembros no la entiendan o la compartan.
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